miércoles, 28 de octubre de 2026

LA AYA: UN MODELO DE ORGANIZACION COMUNITARIA.




AYA no sólo es la institución social que representa con dignidad y decoro a los yaibenses ausentes, sino que además es algo aún más profundo.


AYA es una fuente inspiradora de amor, alegría, solidaridad, conquista de reivindicaciones comunitarias, es un atractivo instrumento de luchas y de inquietudes.


Es una cantera de cerebros sanos, enriquecidos con los valores cívicos, éticos y morales y  embellecidos con la fe cristiana y la 8ninteligencia divina.


AYA es la receptora de las preocupaciones y necesidades de la comunidad, es el escenario donde se canalizan y encuentran solución los problemas que afecten a sus habitantes.


AYA es una organización comunitaria en la que reina la hermandad y donde impera siempre un ambiente puramente amoroso.


AYA es una academia en la que convergen prominentes y prestigiosos profesionales de las diferentes áreas científicas, artísticas, políticas, económicas, policiales y militares y de jóvenes y adultos de ambos géneros que han depositado su esperanza en ella para disfrutar hoy de un Yaiba más desarrollado y atractivo y mañana se convierta en una comunidad, más atractiva, próspera y  desarrollada.


La celebración en grande de los treinta y cinco ( 35 ) años de vigencia activa y productiva el recién pasado Domingo 25 de Octubre del 2026 en el Club de Profesores de la UASD, en la Avenida George Washington, en el Distrito Nacional, constituyó "un acontecimiento  historico", tal y como lo había humildemente vaticinado.


La impresionante multitud concentrada en el indicado lugar salió  contagiada para la eternidad de lo más  agradable que conoce la humanidad: el amor, la ternura, expresándolo los asistentes a través de los besos y abrazos evocados con tanta alegría y emoción desde el más profundo rincón de su alma.


Entiendo que si alguien asistió con alguna melancolí, el calor humano, el entusiasmo, la cofradía, las gentiles atenciones y el condimento no sólo contenido en el almuerzo sino también en los artistas de diferentes géneros que participaron de manera magistral sepultaron la tristeza y erradicaron cualquier tormento o preocupación que transitara por su cabeza.


Yo y mi familia, aún con mis molestias renales salí por razones de trabajo de mi hija, no porque me lo solicitaron sino porque lo decidí y me lo aceptaron, pero mis deseos eran esperar la culminación de tan inolvidable encuentro y despedirnos con besos y abrazos más fuertes porque la alimentación espiritual y emocional recibida con tan hermosa celebración nos imprimió más energía y estímulo, superando el estado anímico con el cual entramos al salón por muy fuerte que fuera la energía que llevamos.


Esa es una realidad innegable, pues me arriesgo en afirmarlo, pues lo comprobé mediante el método de la observación directa a todo el conglomerado presente.


Justamente merecidos los reconocimientos a mis queridisimos/as expresidentes de la AYA:

Severo Mercedes, Gerarda Mercedes, Arbelia Benítez,  Abraham Morel y Juan José Hernández, conjuntamente con quienes les acompañaron en sus gestiones y arduas tareas, abnegados/as e incansables trabajadores/as por un Yaiba esbelta y lúcida.


Mi respeto y admiración a tan sacrificados/as yaibenes que no obstante sus compromisos profesionales y de otras índoles voluntariamente asumieron la pesada cruz que significa asumir tantas responsabilidades, descuidando o reemplazando algunas de ellas para servirles incondicionalmente con el corazón en sus limpias manos al suelo del cual emergieron y cuna de nuestro prócer restaurador General Olegario Tenares de Jesús, lo cual nos honra y tanto nos enorgullece.


También quiero de igual manera inclinarme orgulloso de éllos y como reconocedor al igual que de los anteriores de sus bellas y acrisoladas virtudes, a la actual directiva de la AYA la cual conforman en orden jerárquico